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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Un Sueño hecho Realidad

Queremos casarnos en Sri Lanka y queremos un elefante en la boda. ¿Podéis organizarlo?

Y es así como un sueño empezó el camino a la realidad.....

El equipo de Mayaliya se puso manos a la obra enfrentándose a todo un reto: no iba a ser una boda convencional: no habría familiares pero tenía que ser una boda típicamente sri lankesa aunque eso sí con elefante en el país de los elefantes!!!!  

¿Cómo organizar una boda sin familiares si en Sri Lanka todos los rituales a seguir obligan a que la familia participe y tenga protagonismo?

El equipo de Mayaliya: Shanta, Pilar, Adwua, Amila y Krishni



empezamos por buscar el lugar y elegimos los alrededores de Kandy y el singular  y excepcional entorno de The Mansion, un hotel, antigua mansión de unos de los Nilambé (conde) de Kandy.





Fijamos la fecha: 22 de agosto. Y lo más importante buscamos una familia para los novios. Ellos iban a llevar a sus familiares en su corazón y su memoria.




Alberto, el novio, cámara de profesión, quiso que la ceremonia fuera registrada en un vídeo que iba a hacer historia. Y elegimos a los mejores, al equipo Siyak Seenu,encabezado por Dinu. Fueron en realidad tres días de rodaje, el día antes, el de la boda y el posterior a la boda. Un documental de excepción que estamos ansiosos por ver.



Los días 20 y 22 de agosto los dedicamos a pruebas de vestuario, siempre seguidos por las cámaras para dar prueba viva y fehaciente de lo que estaba a punto de ocurrir.



















Alberto y Virgina ya tenían los trajes y ahora quedaba la despedida de solteros que, ¿cómo no? también celebramos entre muchas risas y nervios, naturalmente.



Llegó el día...flores, elefante, familiares, pastel de boda (arroz con leche - kiti bath -), bailarines....todo a punto
















Los nervios a flor de piel...



Las cámaras seguían rodando, ahora acompañadas por el equipo del fotógrafo, Geeshan!

La ceremonia...






























El sueño se había hecho realidad. Aberto y Virginia ya estaban casados. Tras la firma en el registro civil, hubo brindis con cava catalán y hasta baile...


Como recuerdo de sus familiares los novios lanzaron al aire linternas encendidas y para terminar con una pequeña recepción perfectamente engalanada

Alegría, buen ambiente, emoción.... no sin algún momento de nervios cuando los votos no aparecían...

Alberto y Virginia tal como os dijimos antes de iros de Sri Lanka:

¡Gracias por contagiarnos vuestra alegría y gracias por dejarnos hacer de vuestro sueño una realidad!





sábado, 3 de agosto de 2013

Volver a Sri Lanka

Heinke, Luc y Mira vinieron a Sri Lanka el verano pasado, en julio de 2012. Con Shanta recorrieron los lugares más emblemáticos de la isla: Dambulla, Sigiriya, Polonnaruwa, Parque Natural de Mineriya, Orfanato de Elefantes, Kandy, Nuwara Eliya y Mirissa en la costa sur, donde permanecieron cinco días remojándose en las aguas del Índico,


Quedamos prendados de Luc y Mira y de su super mamá y seguimos el contacto.

Este año, en julio de 2013, han regresado. Esta vez para conocer otra parte de la isla, la costa oeste, acabando de nuevo remojados en las aguas del Índico esta vez en Koggala, como Mirissa también en la costa sur.




Nos hace tan felices como a su mamá ver disfrutar a Luc y Mira y escuchar como Mira le comenta a su madre que está orgullosa de ella por haber tenido la buena idea de regresar a Sri Lanka.


 De nuevo hemos tenido el placer de poder mostrar otro pedazo de una Isla pequeña pero interminablemente hermosa a una familia que ya es parte importante de nuestra historia.



Luc, Mira, Heinke, de nuevo nos han regalado sus sonrisas y su capacidad de asombrarse en un país donde uno jamás deja de sorprenderse, de admirar y de disfrutar.

Las aguas del Índico guardan las gafas que ha perdido Heinke y el rumor de sus ola hace eco de sus risas y nosotros en nuestra memoria sus rostros felices y esa postal tan especial que nos ha entregado la pequeña gran Mira y ese abrazo fuerte, fuerte de nuestro superheroe Luc al despedirse.




¡Hasta siempre!

lunes, 29 de julio de 2013

ACHCHI


Hace tres años de camino a Nuwara Eliya, en el centro del país y zona donde el té se pierde en el horizonte, al borde de una fenomenal cascada que obliga al visitante a pararse y hacer la fotografía de rigor, apreció Achchi (yaya) junto con otra señora de su edad. Nos miramos, sonreímos, quisieron hacerse una foto conmigo a cambio de la cual, al terminar con voz muy baja pero con una mirada firme y muy tierna a la vez, pidieron "salli" (dinero). 

  

Me quedé prendada de "achchi", la señora con una toalla como mantón de mirada pícara y traviesa.

Imaginé su vida, siempre en una plantación recogiendo té con hijos y nietos que sin lugar a dudas habían seguido sus pasos y ahora, obligada por las circunstancias,cuando sus piernas, aunque sin duda más fuertes que las mías, seguramente ya no aguantaban largas horas diarias recogiendo el té por empinadas cuestas, sin alejarse de casa había decidido con su amiga aprovechar la curiosidad de los turistas para conseguir un muy bienvenido dinero. Achchi mostraba así un buen ojo para el negocio y una avispada inteligencia.

Tres años más tarde pasamos por la misma curva, nos paramos como de costumbre para capturar con nuestras cámaras la belleza del lugar y ahí estaba Achchi, esta vez sola y habiendo sustituido su matón-toalla por un atrotinada paraguas que apenas si la protegía de una testaruda lluvia. 

Seguía con el negocio y con esa mirada dulce, traviesa y sabía.



Arrancamos,volví la vista atrás y allí seguía Achchi mirando a la lejanía sosteniendo un valioso pero inservible paraguas inservible. Hicimos marcha atrás, bajé del vehículo y grité:
"Amma, enda", ven. Entonces le di mi paraguas y me regaló a cambio con la más hermosa de las sonrisas.

Y allí dejamos a Achchi para quien los años parecen no pasar, con la misma mirada y la misma fuerza, estrenando paraguas en espera de otros curiosos turistas.

Y proseguimos el camino con una pregunta en mi mete: ¿Volverán a cruzarse nuestros caminos? ¡Tal vez!